25 may. 2014

La catarsis del orientador.

Aquí estoy, 4 años después de mi última entrada. ¡Nada menos!

 

Muchas cosas han pasado desde entonces. 

Este blog nació con mis inicios como orientador profesional en ejercicio, y se desarrolló en plena crisis. Esa crisis en la que todavía estamos y de la que no hay salida a la vista.

Mi objetivo al echar a andar este blog, no ha sido otro que el hacer públicos todos los aportes útiles y reflexiones que se me iban ocurriendo para ayudar tanto a orientadores como yo, como a los propios desempleados que anduviesen "empapándose" de toda esta literatura pro-empleabilidad que hay en la red.

Y es lo que he hecho. Con mis aciertos y errores. 

Hoy, tras años de abandono del blog, me siento especialmente orgulloso de haber escrito algunas entradas que, todavía hoy, siguen despertando interés y comentarios, algunos de hace tan sólo un mes. (Siento no haberlos moderado hasta hoy).

Pero el blog ha sido abandonado desde hace cuatro años, y en parte es porque he venido sufriendo una catarsis paulatina, originada por mi propia experiencia como orientador a lo largo de estos años, en los diferentes escenarios en los que he tenido la oportunidad de trabajar como tal.

He podido ver de primera mano cómo la crisis estaba mostrando cada vez su peor cara: Más y más desempleados "nuevos", de sectores antes sin problema de empleabilidad, bajón generalizado en el número y en la calidad de las ofertas (incluso en las ETT y portales de empleo), jóvenes que, si bien antes lo tenían mal (nunca he visto el paro juvenil por debajo del 40%), ahora lo tenían peor para iniciar su carrera, condiciones que empeoran para hacer estudios superiores, recortes en todo lo público (en especial educación y sanidad), una gran mayoría de la gente desempleada sin ingresos (que tiene que vivir de la pensión de sus abuelos o "del aire"), y, por desgracia, un largo etcétera de problemas, sin soluciones claras que yo pudiera apuntar.



Consejos vendo...

 

Comprobé, poco a poco, cómo todos los consejos y guías se vuelven cada vez más inútiles cuando el principal problema es la desorientación total ante una situación de crisis, en la que no fui capaz de contestar las preguntas básicas que yo mismo me hacía, para poder hacer bien mi trabajo: ¿Qué sectores y qué empleos podrían ser los óptimos a ser buscados por los desempleados? ¿Qué requisitos hacen falta para estos puestos? ¿Qué oportunidades de autoempleo de pueden potenciar? ¿Hay realmente recursos gratuitos de asesoramiento en autoempleo, que vayan más allá de los meros trámites iniciales? ¿Qué cursos se deberían ofrecer a las personas que están dispuestas a aprender lo que sea para trabajar?

También ví cómo, poco a poco, muchas voces del sector iban hablando de otras cosas, que poco tienen que ver con vislumbrar soluciones a la problemática central que nos ocupa: El desempleo estructural en aumento.

Desorientación. 

 

Desorientación al ver que proliferan cursos de todo tipo, incluso gratuitos, entre los que se encuentran algunos para profesiones que, precisamente, están en crisis. O muchos otros para profesiones "nuevas y maravillosas", pero sobre las que no hay ninguna información fiable (como los Community Managers, por ejemplo). O muchos "masters" supuestamente imprescindibles a los que se abalanzan muchos de mis compañeros.... 

¿Es la formación una respuesta a algo o simplemente otra burbuja especulativa? Sinceramente, y lo digo como profesional de la pedagogía que soy, más bien lo segundo. Con independencia de que esos cursos se hagan bien a nivel didáctico, ¿responden a una verdadera necesidad? ¿Alguien controla qué pasa después de todas las promesas de "bolsa de empleo" y "prácticas profesionales" de gran cantidad de cursos de hoy en día?

Desorientación al dudar de la propia mecánica de la búsqueda de empleo. De lo que "es bueno" y "es malo" en una entrevista. De qué es lo que buscan determinados empleadores.

Con todo esto, por supuesto tampoco quise verme como un altavoz de toda la literatura relacionada el crecimiento laboral, sobre todo en sus tópicos que tanto se oyen, escriben y leen en este sector: "Si quieres puedes", "Si no encuentras trabajo es porque no haces lo suficiente", "Hay que flexibilizarse", "Hay que formarse para estar al día en el mercado laboral", "No se puede hablar de que hay crisis", "Los subsidios y prestaciones sólo sirven para que los parados estén inactivos", y un largo etcétera de cosas por el estilo.

Del optimismo motivador, a la serenidad realista.

 

Por eso cambié mi actitud mega-positiva y radiante de optimismo por una más serena, reflexiva y, sobre todo, dispuesta a escuchar a las personas que realmente querían ser ayudadas. Intentando personalizar al máximo la búsqueda de información y posibilidades en la que yo podría contribuir. Y, sobre todo, con la sinceridad de alguien que, de entrada, no está partiendo de la base de que tu situación de desempleo es, sobre todo, culpa tuya.

...Y por todo esto, a cada paso he ido reinventando mi papel de orientador, a través de esta catarsis contínua que es mirar de frente a la realidad del mercado laboral, desde los máximos puntos de vista posibles, y ver cómo muchas cosas que yo mismo replicaba (aquellas que había aprendido en manuales) o que incluso decía por experiencia, van perdiendo su sentido, y hacen falta nuevas maneras de entender la realidad para poder enfocarse adecuadamente sin caer, una y otra vez, en una frustración constante. 

O lo que es peor, culpar al propio desempleado de esa frustración. Algo que estoy muy harto de leer en todas partes, de manera más directa o indirecta.

¿Qué hago yo aquí ahora?

 

Pues mi objetivo no va a ser otro que compartir recursos, reflexiones e ideas que me parezcan útiles, positivas y, sobre todo, ciertas. Todo ello con mi propio estilo crítico y, sobre todo, partiendo del máximo respeto a quienes dan algún sentido a esta profesión: Las personas desempleadas o que quieran progresar en su faceta laboral.



9 dic. 2010

¿Utilizas el método de Google para buscar empleo?

Todos conocemos a Google y utilizamos sus servicios a diario. Se podría decir que es la empresa de Internet más importante. Sus servicios están totalmente en la web: Su buscador, documentos en línea, mapas... Y mucho más. Sin embargo, como buena empresa de márketing (que es lo que realmente es), Google sabe qué debe hacer para contactar con sus potenciales clientes (las empresas con presencia en la Web, especialmente participantes del programa AdSense como “vehículos” publicitarios) y cuál es el procedimiento más efectivo.

¿Y cuál creéis que es el método que un gigante (cuyo negocio está 100% en la Web) elige como prioritario para captar a sus potenciales clientes?

Este blog ha sido, hasta ahora, colaborador del citado programa AdSense de Google, (aunque a partir de ahora dejaréis de ver publicidad por aquí), y como tal he recibido suculentas ofertas de dicha compañía para convencerme de utilizar este servicio para publicitar mi propio blog en otros sitios colaboradores de dicho programa. ¿Y cómo creéis que me enviaron esta publicidad? A través del correo postal, me enviaron una carta informativa y una tarjeta con 75 euros de descuento si me daba de alta como anunciante, como la que podéis ver en esta foto:



¿Google enviando cartas? Sí señor. Cartas postales. El mayor proveedor de servicios de Internet, utilizando el tradicional y “desfasado” correo postal.

Reflexionemos: ¿Por qué un gigante del márketing centrado en Internet decide que lo mejor es enviar cartas por correo postal, cuando puede llegar a sus potenciales clientes por otros medios 2.0?

Podríamos contestar a esta pregunta con muchos argumentos, pero los podemos resumir en uno: He leído la carta. Si me hubiera interesado en su oferta, la habría considerado.

¿Qué ocurriría si me llegara dicha propaganda por correo electrónico? Probablemente habría dejado ese correo para “más adelante” y hasta es posible que no llegara a leerlo.

Con la búsqueda de empleo ocurre lo mismo. En estos tiempos tan dospuntocero, parece que moverse por Internet es lo más importante... Y, por lo menos Google, no parece pensar lo mismo a la hora de conseguir nuevos clientes. ¿Por qué será?

Como colofón a esta reflexión, os ofrezco una lista de pros/contras sobre la técnica de contactar por vía postal con las empresas objetivo en toda búsqueda de empleo:

Pros:
-Es una técnica muy eficiente en cantidad. Junto con el correo electrónico, es la técnica más rápida para contactar con muchas empresas en poco tiempo.
-Es una técnica muy selectiva en calidad, ya que al dirigir la carta al departamento adecuado (RRHH, Personal o Dirección), nuestro currículo supera las barreras iniciales que no suele superar al entregarlo en mano.
-Esta técnica permite avanzar en diferentes objetivos simultáneamente, ya que se pueden enviar cartas para empresas y puestos totalmente diferentes (con CVs y cartas de presentación con enfoques diferentes, por tanto).
-Es la técnica que más posibilidades ofrece de que sea realmente leído por alguien de responsabilidad en la empresa. El e-mail, sin embargo, tien e altas posibilidades de convertirse en SPAM.
-Como se utiliza cada vez menos, a las cartas que llegan se les hace “más caso”, al contrario que lo que ocurre con los correos electrónicos.
-Es fácil preparar cartas y hacer envíos masivos con la misma carta y currículum (¡Ojo!, a empresas que compartan un perfil semejante).
-Permite “acelerar” el ritmo de búsqueda y llegar a donde no llegaríamos por otros medios (empresas lejanas, que no tienen e-mail, etc).
-Es más probable que tu CV sea archivado si “lo tienen” físicamente, en el caso de muchas empresas que aún lo imprimen todo.

Contras:
-Necesita un mínimo de preparación (carta de presentación).
-No es gratuito como el e-mail. Aunque reducido, tiene coste (aproximadamente, enviar 50 cartas con 2 folios te costará 12 euros).
-No recibimos feedback ni “vemos” la empresa (aunque para esto podemos llamar por teléfono después para hacer seguimiento).
-Algunas empresas (cada vez más) querrán tener nuestro CV en formato digital, por lo que puede ser necesario complementar el envío con otro por e-mail.

3 dic. 2010

¿De verdad son efectivas las redes sociales para buscar empleo?

Son muchos los entusiastas de los portales web llamados “redes sociales profesionales” (XING y LinkedIn) que afirman que, si se utilizan bien y en ellos se cuenta con una candidatura bien enfocada y ayudada de una estrategia activa, éstos recursos son la mejor promesa para aumentar las probabilidades de encontrar un empleo.

Pero... ¿Son sólo eso, una promesa? ¿O son una realidad que muchos ignoran? ¿Hasta qué punto se pueden analizar objetivamente la efectividad de las redes sociales? ¿Hasta qué punto no se corresponde todo esto con una “elucubración” basada en el sentido común, por un lado, y en experiencias personales, por otro? ¿Existen datos contrastables en alguna parte que apunten en alguna dirección?

Por el simple hecho de cuestionar algo a lo que tanto bombo se le da desde los mejores portales relacionados con el mundo del empleo, habrá quien me tache de “destructivo” o de “criticar por criticar”. Sin embargo, creo que las preguntas que me hago no son nada más que unas preguntas muy lógicas y sencillas que, además, estoy seguro que muchas más personas se harán; tanto “miembros” de dichas redes, como recién descubridores de las mismas.

Por otra parte, los defensores “a capa y espada” de estos portales, suelen utilizar la estrategia de situar toda la culpa en el lado del usuario, cuando éste las rechaza por ineficaces. Suelen decir que “si en Xing no encuentras oportunidades, es porque tú no lo utilizas bien”. Pero, ¿es esto una “verdad universal”? ¿Podría todo el mundo obtener oportunidades en las redes sociales? ¿Es un tiempo bien invertido? ¿Son  estas redes recursos “desaprovechados”? ¿Qué parte de nuestro tiempo deberíamos invertir en ellas? ¿Hacia dónde caminan?

Muchos usuarios que siguen consejos y estrategias ya clásicas para estas redes (enfocar bien el perfil, coleccionar contactos de interés, estar activo, generar contenido) se quejan de que el tiempo a invertir es desproporcionado en relación con el posible aumento de oportunidades. Y a veces tienen razón.

Sin embargo, creo que las redes pueden ser útiles, en ocasiones, para algunos menesteres como localizar información específica. Por ejemplo, los nombres de los responsables de algunas empresas que nos puedan interesar, pero para luego enviarles (por ejemplo) una carta postal a su nombre.

Pero, ¿Tiene sentido coleccionar contactos y solicitar empleo a éstos? Normalmente, la mayoría de los contactos no son los responsables de RRHH, ya que éstos se suelen “esconder” en perfiles vacíos (con lo cual la “red horizontal” ya no lo es tanto), que no aceptan invitaciones o que sólo están ahí para poner ofertas. Aunque, todo hay que decirlo, todo contacto es "bueno" para ofrecer información pero... ¿Hay tanta diferencia, entonces, entre estas redes e Infojobs u otros portales de empleo de los llamados “verticales”?

Evidentemente, el “libro del buen networker” (llamémosle así al conjunto de literatura bloguera sobre este asunto), nos dice que a los contactos no se les debe pedir empleo directamente, sino... ¿qué? ¿Qué es lo que se pide a un contacto recién añadido? ¿Cómo conseguir “entablar una relación virtual” con alguien a quien no conoces de nada, y a quien no puedes pedirle empleo para “no agobiar”? La respuesta siempre es la misma, y se resume en una: Hay que ser un buen comercial. Pero ¿Todo el mundo está preparado? 

Por otra parte, la utilidad de una herramienta social vendrá marcada por lo que la mayoría de sus usuarios hagan con ella. Y... ¿Qué se hace en XING mayoritariamente? Muchos usuarios emplean estas redes para propósitos comerciales alejados de la filosofía original (el networking digital es más útil, a mi juicio, para vender colaboraciones y productos que para buscar trabajo). Por ahora, en lo que a empleo se refiere, estas webs dospuntocero parecen más bien instrumentos de reclutamiento complementario y subsidiarios para algunas ETTs (que por supuesto sólo están interesadas en venderse a empresas y reclutar puntualmente para sus ofertas, pero no en contactar con trabajadores).

También es cierto que los llamados "cazatalentos" (¿existen realmente en España? ¿Alguna empresa busca talento realmente de manera activa?) pueden "espiar" las redes para localizar a gente interesante, pero, no nos engañemos; hablamos de perfiles altos, de trayectorias largas o de personas muy específicas que dudo mucho que tengan problemas de ocupabilidad.


En fín, resumiendo (y para que se vea que asumo la parte positiva que las redes sociales tienen), os ofrezco mi lista de pros/contras:

Pros:
-Mayor visibilidad de tu perfil.
-Posibilidad de contactar con otras personas “horizontales” (colegas de profesión o de otras de ut interés) y otras “verticales” (posibles jefes)
-Posibilidades de estar informado de muchos temas de interés.
-Poder participar o consultar información de interés en foros profesionales.
-Poder organizar o participar en eventos.
-Apuntarte a ofertas de empleo. (Pro compartido con cualquier otro portal de empleo)
-”Coleccionar” contactos para “parecer” importante. Además, también puedes serlo (como mínimo, para tí mismo/a). En todo caso, es una estrategia de márketing en sí misma el coleccionar contactos (pero no te conviertas en Spammer).
-Al tener contactos, uno puede recurrir a ellos para consultas, lo que puede ir generando “relaciones virtuales” que puedan realmente ofrecer oportunidades inesperadas a largo plazo.
-La “horizontalidad” de la red te permite “comparar” tu perfil con el de otros parecidos, por lo que podrás enfocarte mejor.
-Se pueden “descubrir” a verdaderos responsables de departamentos de RRHH, aunque a veces estan “escondidos” en perfiles vacíos.
-Los contactos te llevan a otros contactos... Que quizá te interesen... Aunque todos aparecen en las búsquedas simples también.

Contras:
-Dudosa efectividad y eficiencia de su uso para la búsqueda de empleo.
-Gran cantidad de información desorganizada.
-Aumento progresivo de “Spammers sociales”, a través de mucha información con fines comerciales, contactos que buscan “adeptos” para franquicias piramidales, etc.
-Necesidad de verdaderas habilidades comerciales para usarlas “bien”.
-La “autocandidatura” no se archivará sistemáticamente en una empresa si no somos necesarios a corto plazo, por lo que es mejor emplear otros medios de contacto más tradicionales para ello.
-Otro problema es la imposibilidad de diversificar el perfil. Es decir, aunque tengamos objetivos de empleo diferentes (que requieren currículos con enfoques diferentes), no nos podemos separar de nuestro único currículum-escaparate-marca personal o como le queramos llamar. Algo que, por otra parte, es básico en toda búsqueda de empleo (hacer un currículo distinto para cada objetivo diferenciado).
-La frialdad y la poca integración del medio en nuestros hábitos culturales y relacionales.

8 jul. 2010

¿Cómo enfocar mi identidad digital para buscar empleo en crisis?

Todo y todos estamos, cada vez más, presentes en Internet; es la llamada web 2.0 sobre la que tanto hay escrito (más bien especulativo) y tanto se escribirá en el futuro, cuando realmente se conozca su verdadera utilidad e impacto para la búsqueda de empleo.

Ciertamente, hoy día resulta imprescindible contar con una identidad digital acorde a nuestra búsqueda de empleo, para optimizar nuestras posibilidades más allá de las fronteras físicas. Pero... ¿Cómo hacerlo sin caer en los peligros clásicos de la propia actividad de búsqueda? ¿Y qué pasa si nuestra búsqueda está diversificada? Todo el mundo del sector habla de las bondades de tener un perfil profesional en las redes sociales, del networking, del CV 2.0... Pero nadie suele considerar que la búsqueda de empleo de la mayoría se debe ampliar horizontal y verticalmente, sobre todo por necesidad, ya que hay que vivir y para ello hay que trabajar, y el trabajo especializado y a la medida  de cada uno no abunda, y menos en época de crisis. Por ello, es imprescindible tomar conciencia de los peligros potenciales resultantes de mostrar demasiada información en la web, especialmente cuando decidamos optar a puestos de menor cualificación a la nuestra y queramos evitar ser descartados automáticamente. Y no me refiero a decir burradas en facebook o twitter, no. Hablo, simplemente, del currículum que colgamos en Internet y sus peligros asociados:


1. ¿Cómo controlamos nuestros datos?: Sí, podemos borrarnos de cualquier página, eliminar un blog... Pero el rastro en los buscadores permanecerá, en ocasiones, durante años en el caché de google... Y no es nada fácil eliminarlo, aún contactando con el buscador, quien nos dará largas y responsabiliza a la propia página que originalmente publicaba los datos, prometiéndonos una "actualización" de su caché que en ocasiones no llegará después de años...

2. ¿Cómo especializamos o diversificamos nuestra búsqueda? Con un perfil en Internet es imposible, sí, imposible "ocultar" información o realizar diferentes currículos especializados para entregar por las vías tradicionales, ya que los receptores podrán buscarte en Internet y conocer el resto de tu perfil, ese perfil 2.0 que tan alegremente publicas en la Web.. Así que, sólo tenemos dos opciones:

a) O elegimos la web 2.0 para buscar empleo en una única área de empleo, para lo cual colgamos un currículo especializado,

o

b) Realizamos un currículo muy general que encaje con los demás, y que no aporte más información que sea contraproducente a cada uno de los currículos específicos.

Por ejemplo, alguien como yo, que cuelga su información orientada hacia mundo de la formación y el empleo, difícilmente podrá ser contratado como reponedor, por ejemplo, ya que aunque me esfuerce en entregar un currículo "adaptado" (es decir, que trate de ocultar mi sobrecualificación para este puesto), mis datos competos estarán disponibles en Internet....


¿Qué hacer entonces?

Yo recomiendo seguir la siguiente máxima: Ser localizable como profesional, pero no como persona. Es decir; intentar crear un perfil al que puedan llegar los buscadores cuando alguien ponga el nombre de tu profesión y ciudad, pero tratar de evitar que lleguen al mismo perfil cuando pongan tu nombre y apellidos. Es decir, tomar un control de tus datos personales... Porque todos tenemos derecho a decidir cómo ganarnos la vida, y dejar demasiada información asociada a nuestro nombre y apellidos siempre será contraproducente.

Para ello, algunas opciones....

a) Inhabilitar a los buscadores los perfiles de redes sociales. No imposibilita, pero tampoco facilita encontrarte por tu nombre.
b) No indicar nombre y apellidos completos. Cuando se interesen en tí, ya tendrás tiempo de indicarles tus datos personales.
c) Crear un CV independiente en un blog, en el cual sólo pongas como información de contacto un e-mail, sin nombres ni apellidos. Los seleccionadores llegarán a tí como "frigorista industrial valencia", por ejemplo, pero no llegarán quienes te busquen como "nombre apellido apellido".